TRISTE NOTICIA: ¿Qué impulsó a la ballena a hacerlo? Testigos revelan detalles escalofriantes momentos antes de que Jessica Radcliffe fuera arrastrada.

Era un día despejado en la costa de Monterey Bay, California. Jessica Radcliffe, de 28 años, bióloga marina y buceadora experimentada, se había adentrado en el agua para un registro rutinario de avistamientos. Vestía su traje de neopreno negro y llevaba una cámara acuática para documentar el comportamiento de un grupo de ballenas jorobadas que se alimentaban a pocos metros de la embarcación de investigación.
Al principio, todo parecía normal. Los testigos describen a las ballenas moviéndose con calma, emergiendo para tomar aire, mientras Jessica flotaba a una distancia segura. Pero en el video grabado por un compañero de equipo, se observa cómo una de las ballenas, la más grande del grupo, comenzó a cambiar su patrón de movimiento: primero rodeando lentamente, luego acercándose más de lo habitual.
“Parecía mirarla fijamente… como si estuviera decidiendo algo”, relató uno de los observadores. Jessica, consciente de que algo no estaba bien, retrocedió lentamente, intentando mantener la calma. Pero en un instante, el animal giró bruscamente, abriendo sus enormes mandíbulas y provocando una corriente que la arrastró bajo el agua.
Los gritos desde la embarcación fueron desesperados. “¡Jessica, sal de ahí!”, se escucha en la grabación, segundos antes de que desapareciera de la superficie. Testigos aseguran que la ballena no intentó morder, sino que la empujó y golpeó con su aleta, arrastrándola hacia aguas más profundas.
El equipo de rescate tardó 3 minutos en alcanzarla. Cuando lograron sacarla, Jessica no respondía. Los intentos de reanimación en cubierta duraron más de 20 minutos, pero no pudieron salvarla.
Ahora, la pregunta que atormenta a todos es: ¿por qué lo hizo? Expertos sugieren que el animal pudo haberse sentido amenazado por un dron que sobrevolaba la zona, o que un cambio súbito en la temperatura del agua alteró su comportamiento. Otros, más escépticos, creen que simplemente fue un accidente trágico en el frágil límite entre humanos y vida salvaje.
Hoy, flores y mensajes se acumulan en el muelle donde Jessica atracaba cada mañana. Entre ellos, una nota que resume el sentimiento de todos:
“Ella amaba el océano… y el océano la reclamó.”